miércoles, 15 de julio de 2009

Mensaje de un zurdo, a mi mail...

A veces cuando iniciamos una conversación sobre la función del estado tenemos el reparo de preguntarnos ¿qué ese estado? ¿Es el estado una empresa? El estado no es un organismo que intenta obtener ganancias, o sea obtener un lucro a partir de sus acciones, el estado pertenece a la gente porque la nación le pertenece su gente, por eso cuando a veces nos referimos al estado tenemos que tener en cuenta que el estado es la sociedad toda. Aún así, parece que algunos intentaran convencer a la gente que en realidad el estado es un elemento utilizan los poderosos para dominar a la clase trabajadora, en realidad lo que sucede muchas veces es que en la propia clase trabajadora son quienes insertan a los poderosos en ese lugar, que es ni más ni menos, el privilegio de administrar el estado. En principio, tenemos que olvidarnos de la tonta idea de que una empresa privada pueda administrar mejor en el estado que la propia sociedad, pero esto no es un prejuicio, sino que es esencia en una empresa privada obtener ganancias, por lo tanto por más que se le apliquen los más rigurosos controles la empresa siempre va a intentar aumentar sus ganancias y es implicaría que por algún lugar deberán reducir sus costos. Por supuesto que lo primero que haría sería de despedir empleados o no hacer las inversiones correspondientes, pero esto es algo que en realidad no hace falta que me ponga a la explicarlo dado aquí ya hemos visto las consecuencias del cederle los recursos del estado a empresas privadas.

Hemos visto la destrucción de los ferrocarriles, el incumplimiento de las concesiones de prácticamente la totalidad de las empresas que durante la década del 90 comenzaron administrar las empresas, que con tantos sacrificios los argentinos lograron obtener. Pero lo más increíble todo esto es que al menos los ferrocarriles tenían pérdidas que por supuesto son absolutamente lógicas, pero ni siquiera ocurre esto en otras empresas públicas que fueron entregadas a concesiones como Telefónica como Telecom, como los propios peajes esto siempre dieron ganancias en las que por supuesto el estado las reinvertía para poder mejorar la calidad servicios en el caso de las telefónicas o para poder ampliar las autopistas en el caso de los peajes. No hace falta que aclare lo mismo ocurrió con YPF, empresa que fue destruida de una forma tan evidente que cuesta creerlo, porque es inentendible como se pueda odiar tanto a lo público despreciar tanto algo que es de todos. A pesar de que su diga todo esto, que en realidad es algo de conocimiento público, no creo que haya ningún argentino en este país que desconozca el saqueo y la destrucción intencional que hemos visto durante el proceso de privatizaciones.

El que esté leyendo este texto, seguramente debe pensar que en la República Argentina ya habrá entendido las negativas consecuencias de esto y por lo tanto estará intentando recuperar esas empresas, sin embargo aunque parezca mentira los discursos por los cuales los argentinos hemos cometido semejantes errores siguen estando presentes en nuestra sociedad, siguen teniendo representación política y lo que es aún peor un gran porcentaje de la sociedad ha votado a favor de esta propuesta en las últimas elecciones. Unión pro, el partido que dirige Mauricio Macri, sigue repitiendo el discurso menemista que tanto mal le ha hecho la República Argentina está convencido que lo que hizo fracasar al menemismo, o al menos eso él dice, es la falta de controles a las empresas privadas. Suponiendo que en realidad él tenga razón, suponiendo que si realmente los controles habían sido efectivos, y nos habría permitido que las concesiones no cumplan bajo ningún punto de vista lo acordado, ¿por qué la sociedad le va a permitir a una empresa privada obtener ganancias de algo que es público, algo que fue construido por la sociedad entera?.

Como se ha dicho antes, las empresas privadas siempre van a intentar obtener ganancias y no va haber control alguno que pueda frenar a la misma dado a que esta es su esencia de ser. Pero lo que nadie dice pero que todos saben es que el señor Mauricio Macri se ha beneficiado mucho más de lo que todos creen con ese proceso de privatización que hemos vivido durante la década de los 90. No me sorprende que Matrix crea que realmente las privatizaciones son positivas, lo que sí me sorprende es que un 60% en la capital Federal en el año 2007 lo eligió para que gobierne la ciudad de Buenos Aires. Aún así, si realmente la sociedad creyo en ese discurso que se basaba en la eficiencia de Macri como gobernador; cómo puede ser que una vez que la sociedad haya observado la pobre calidad de gestión por no decir nula, haya vuelto a elegir en un 31% sus candidatos a legisladores el año 2009. Lo que es aún peor es el hecho que la provincia de Buenos Aires lugar donde más se sufrió por la destrucción que sufre el país durante la década de los 90 haya elegido en un 34% al señor Francisco de Narváez para diputado nacional.

Éstos indicios parecían ser la demostración en realidad el ser humano o mejor dicho el ser argentino no aprende de los errores, y me voy a tomar el lujo de hacer referencia a una frase: "el que se equivoca tiene un 90% de probabilidades de no volver a cometer ese error, pero si se vuelve a equivocar tiene un 90% de probabilidades de volver a cometerlo".

Pero esta frase sea errada de lo contrario la Argentina estaría condenada al fracaso.

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